
En todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente y que está debajo de la palabra que las designa. Esa es la palabra que debe descubrir el poeta.
Vicente Huidobro. Fragmento de una conferencia leída en el Ateneo de Madrid el año 1921.
Busco constantemente qué decir y cómo hacerlo y me encuentro con esta joya: el poeta como un zahorí de palabras, o como un eremita que busca raíces con qué alimentarse. Pero la poesía de Huidobro no parece estar ya escrita y descubierta posteriormente como por arte de magia debajo de las piedras. Esas palabras son escritas a través de la imaginación, de la invención, de la creación, de lo nuevo, de lo nunca dicho de lo siempre visto.
Se debe escribir en una lengua que no sea la materna (prefacio de Altazor)
si se quiere nombrar aquello que se ve:
En tanto me siento al borde de mis ojos
Para asistir a la entrada de las imágenes. (canto I de Altazor).
Quizá la clave es que hay que buscar la imagen en aquello que aún no existe para encontrar la palabra en aquello que no se oye, en el silencio. La dificultad es que nuestra mayor arma para esto es la inteligencia en un mundo más allá del entendimiento, es como entrar con una cerilla en una gruta oscura y kilométrica.
No me sorprende que hayas encontrado interesante Altazor de Huidobro. Recuerdo las estupendas explicaciones de mi profesor de Poesía hispanoamericana cuando nos hablaba de las diferentes interpretaciones de la obra: desde los que veían una mística poética (incluso los últimos versos podían considerarse balbuceos que recordaban a la inefabilidad de los místicos) hasta los que consideraban que todo, empezando por la fecha de creación, era falso y se reducía a un intento insostenible de novedad.
A mí me resultó misteriosa y atrayente. Era muy distinto a lo que había leído hasta entonces. Me acuerdo de que esa progresiva disolución del lenguaje hizo que me maravillara y me escandalizara a la vez.
Me gustó muchísimo la obra. He de reconocer que el prefacio y el canto 1, lo que parece tener más sentido y coherencia, es lo más atrayente y más interesante. Pero esa originalidad del final es muy enigmática. Cuando lo leí lo interpreté como un viaje en el que se va perdiendo todo. Al principio confía en la poesía como manera de llegar a la verdad y al final se da cuenta de que la poesía puede ser palabras sin sentido, sin ligazón, sonidos sin significado. Sí que es verdad que parece una extravagancia pero dentro del poemario y en su contexto adquiere su significado.
En fin, que me parece genial. Tiene versos enormes. Como cuando al principio (creo que es en el canto 1) da consejos acerca de como ha de ser un poema o sus características: “el poema es lo que no es y lo que nunca será”…o algo así. En la próxima entrada pongo ese fragmento. Es bestial…
O el sorprendente principio “nací a la edad de 33 años”.