Declavos

UN POEMA DE PESSOA/CAEIRO

XIII

Leve, leve, muy leve

pasa un viento muy leve

y se va también muy leve.

Y no sé lo que pienso,

ni quiero saberlo.

Poesía completa de Alberto Caeiro. El guardador de rebaños. DVD Ediciones. 2009. Barcelona. Pag 63.

Este poema recoge tres de las  características que, para mí, ha de tener un buen poema. Las explicaré más adelante.

¿Por qué lo he elegido? No es el más conocido de Pessoa. Quizá tampoco sea el más representativo del estilo de Alberto Caeiro, su heterónimo. Muchos de los poemas del poeta filósofo se mueven en la cadencia de la prosa más cercana al discurso filosófico que al poético. Su rasgo esencial es la simplicidad. Sin embargo, aquí se  recoge esa característica por medios antitéticos al resto. En la mayoría de ellos huye de los recursos retóricos propios del lirismo, como las repeticiones presentes en éste. Huye también de la rima que, no obstante, aquí se encuentra. Sin ir más lejos el poema XIV del libro comienza con el siguiente verso: “con las rimas no me llevo bien”. Huye de la adjetivación, que no expresaría su visión realista. Este poema se construye alrededor de un adjetivo sencillo pero lleno de misterio: leve.

Sorprende por todo esto. Por eso lo he elegido y porque aunque sea estilísticamente antagónico al resto conserva el espíritu del resto del libro: la sencillez y la idea antimetafísica de que prefiere la visión del mundo al pensamiento: “pensar es estar enfermo de los ojos” (poema II). Para mí es el que mejor transporta a un lugar, a un momento, más allá de los conceptos. Consigue concretar en imagen el concepto. Uno ve como el viento pasa, lo siente, parece tenerlo en el cogote. Y lo hace de una manera sencilla, natural. Los recursos utilizados no se notan. El autor desaparece. Al encontrar las palabras justas ha conseguido que lo importante sea el tema, lo que ocurre, el objeto. Los dos últimos versos son una alteración abrupta con respecto al ritmo de los tres anteriores. Pero están perfectamente integrados a través del sentido. Los pensamientos son como el viento leve que se marcha. No tienen importancia. Lo importante es ver, tocar, vivir. Pensar es una traición a lo que el hombre es en relación a la naturaleza, una cosa más. Esto es lo que nos quiere decir Pessoa.

Lo que yo aprendo:

1)      El poema transporta, lleva a un lugar. Lo hace creando imágenes.

2)      Cuidado con la vanidad. El poema es más importante que el autor. El autor sobra. Es, como la carabina que acompaña a una pareja, molesto cuando se entromete en la relación lector/obra.

3)      El poema concreta un pensamiento. Es la mayor dificultad de la poesía, encontrar la imagen que explique nuestra reflexión sin intento de convencer con argumentos. Para eso está la filosofía.

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12 comentarios el “UN POEMA DE PESSOA/CAEIRO

  1. Cristina
    septiembre 30, 2009

    “Y no sé lo que pienso,
    ni quiero saberlo”.
    Que interesante.
    Una sensación de abandono total, de dejadez,,,como una hoja que se deja llevar por el aire.

    • sergiogomezgarcia
      septiembre 30, 2009

      Sí el poema en sí es esa idea que anotas. Y eso es lo que me gusta que la imagen expresa exactamente lo que quiere decir. El abandono que propone en el libro consiste en abandonar el pensamiento y sentir la naturaleza, percibirla, como única manera de entenderla. Pensar es una traición a esa naturaleza y algo innecesario. Lo que voy a decir igual es una barbaridad pero a mí me recuerda a Lao Tse, el del taoísmo, cuando dice “deja de pensar y finalizarán tus problemas”. Éste va por el tema de dejar de desear y dejar de hacer (pero esta idea para mí es muy difícil de entender por eso no me meto en ese follón). Lo que lleva a saber gobernarse y gobernar a los otros es la paciencia y la contemplación.
      Lo que Pessoa defiende al final es la sencillez del mundo, que no tiene que ser pensado sino visto y así con los conceptos que creamos mentimos, creamos una verdad traicionera, traicionamos a la realidad. Es un libro interesantísimo…Te lo recomiendo.

  2. Kriss
    octubre 4, 2009

    Ok, Tomo nota. Soy seguidora de Saramago y continuamente hace referencia a Pessoa…así que lo apunto en mi lista.
    En cuanto a lo de que el mundo no tiene que ser pensado sino visto…Amén!!

    • sergiogomezgarcia
      octubre 6, 2009

      A mí me surge una pregunta: ¿Habremos hecho bien en complicar las cosas con el pensamiento o tendríamos que tener en cuenta que el mundo es menos complicado de lo que creemos? Está ahí sin más sentidos ocultos…Sobre la afirmación contraria a ésta se ha construido toda la cultura: religión, ciencia, literatura…

  3. Ana
    octubre 4, 2009

    He buscado el poema en portugués y creo que la imagen del viento que viene y se va pierde un poco en esta traducción. Además, no se repite tres veces la palabra leve al final de verso, sino dos y deja de tener aspecto de letanía. Leyendo el pooema en portugués, tus reflexiones se hacen aún más certeras, Sergio.

    Os la escribo a continuación:

    Leve, leve, muito leve,
    Um vento muito leve passa,
    E vai-se, sempre muito leve.
    E eu não sei o que penso
    Nem procuro sabê-lo.

    Sólo una pregunta: si lo interpretamos en clave de creación literaria, ¿rechazaría la poesía cuya composición “se piensa demasiado”?

    • sergiogomezgarcia
      octubre 6, 2009

      Hola Ana. La edición que tengo (la de la imagen que he puesto) es bilingüe y lo había leído en portugués. Tienes toda la razón para mí gana en su idioma. No entiendo porque ponen en español leve al final del verso. Quizá quisiera el traductor conseguir más ritmo. Pero yo creo que se equivoca. Precisamente en portugués el poema es más leve.
      En cuanto a la pregunta creo que das en el clavo. Él en otro poema del mismo libro dice lo siguiente:
      Y hay poetas que son artistas
      y trabajan en sus versos
      como un carpintero en sus tablas.

      ¡Qué triste no saber florecer!
      ¡Tener que poner verso tras verso, como quien construye un muro
      y ver si queda bien, y si no tirarlo!

      No obstante creo que para hacer los poemas que escribe precisamente tiene que haber mucho pensamiento. La antimetafísica es metafísica en sí misma. Para denostar el pensamiento hay que pensar. Creo que la clave está en otros versos donde habla de la superioridad del saber ver frente al saber pensar:

      eso exige un estudio profundo,
      un aprendizaje de desaprender

      En ese mismo poema dice algo precioso es que ante el mundo nosotros vamos con el alma trajeada. Creo que lo que defiende es que nos quitemos ese traje y veamos las cosas tal y como son sin buscarles un sentido oculto. QUizá con la poesía defendería algo parecido, una poesía sin disfraces, natural como la mirada de los primeros ojos…
      Este libro da mucho de sí…y con estos comentarios y preguntas aprendo un montón…

  4. Silvia
    octubre 11, 2009

    También se puede interpretar que el poeta ve en las cosas mundanas un hastío insignificante, todo pasa sin importancia para él, mientras que en su interior sus sentimientos son tan poderosos que ese contraste le hace plantearse si debe seguir dándole vueltas a la importancia de esos sentimientos o en realidad son también sentimientos banales como todo lo que le rodea.
    Sergio, tú que pareces tan versado en Pessoa, ¿crees que puede ser esto que digo acertado? . ¡Ilumíname, maestro!.

    • sergiogomezgarcia
      octubre 14, 2009

      Hola Silvia, gracias por tu análisis. Yo no soy versado en Pessoa (ojalá) pero te voy a decir como lo veo yo (lo que no significa que sólo sea posible una visión). Quizás el poema leído tal como se presenta aquí, es decir, fuera del libro y, por tanto, de su contexto, pueda interpretarse así. Sería una posibilidad satisfactoria y un agudo análisis. Pero el libro reivindica, creo yo, el mundo, la naturaleza como válidos en sí mismos sin necesidad de buscarles un sentido distintos que la pura existencia. Ahí es donde el pensamiento sería una falsificación y, por eso, algo negativo. Para él lo exterior no es banal, no tiene un significado más allá.
      Ahora bien, me das una idea nueva, una pregunta distinta. ¿Nuestros sentimientos son un objeto más, exterior a nuestro pensamiento? ¿Tendrían el mismo trato que el resto de los objetos de la naturaleza? ¿O son pensamiento?

  5. ainhoa
    octubre 11, 2009

    Personalmente, creo que el poema lo que destila es la fugacidad y brevedad de la vida, hecho que precisamente el autor plantea que es mejor no pensar y dejarlo ir.
    No me comprometería con la idea aportada más general de que el autor priorice el sentimiento al pensar sobre aquella (la vida), sino sólo detenerse en su fragilidad. Pero lo cierto es que no he leído todo el poema y puede que el conjunto indique otra cosa.

    • sergiogomezgarcia
      octubre 14, 2009

      Estoy alucinado con los comentarios que estamos haciendo entre todos, por la profundidad con lo que están hechos. Creo que aciertas de pleno al usar la palabra fugacidad, ésa es una característica de la realidad tal y como se ve en el libro. Ante la fugacidad no hay posibilidad de pararse a pensar. Ya se han escapado las cosas cuando intentamos hacerlo. Intentarlo es una ingenuidad, es mejor no saberlo ni querer saberlo.

  6. Pingback: DVD Ediciones

  7. Elo
    junio 7, 2010

    I realised a short-film on a Alberto Cairo’s poem
    XXXVI keeper of sheep

    you could watch the trailer on inspiracao.fr

    enjoy the poetry

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Esta entrada fue publicada en septiembre 29, 2009 por en Pessoa y etiquetada con , .
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