Declavos

¿Quién soy cuando sueño?

La respuesta es obvia: yo. Pero de esta obviedad surge la gran dificultad de decidir entre identificar o diferenciar el yo que sueña y el que es soñado. Nos anclaremos en la evidencia de que el que duerme es el mismo que el que está despierto, aunque ¿éste es el mismo que el que se activa en las narraciones que componen mis sueños? La extrañeza de la pregunta reside en la presentación dicotómica del individuo que se da cuando es a la vez soñador y soñado: pasivo y activo, temporal y atemporal, sujeto y objeto. Además ambos extremos se confunden o se mezclan en el instante mareante de despertarse.
Cuando mis ojos comienzan a moverse dentro de mis párpados se inicia una conexión entre un yo en espera, que disminuye sus acciones y posibilidades, y el yo de todo lo posible, fenómeno de los sueños. Es necesario que mi cuerpo encuentre la horizontalidad y corte los hilos que lo unen a la realidad circundante, dejando sólo los imprescindibles para sostenerse (puedo levantarme a la hora fijada, me identifico con el susurro de mi nombre que me despierta), para que surja un espectro vertical que parece ajeno pero que reclama mi propia identidad, aún con un rostro distinto. Me encuentro pasivamente ante un yo activo, en tanto que se escapa a mi control el personaje del sueño que siento representándome y que, incluso, parece contradecirme. Soy protagonista y asistente, a la vez, de un espectáculo realizado con fragmentos de mi vida, montado en un aparente caos. No existe un orden. El mundo se escapa de la seguridad del cosmos, se deslizan sus figuras en una multiplicidad de espacios, aparecen a través de momentos no enlazados. El yo se despoja de la carga de la voluntad (nadie puede decidir su sueño) y se deja llevar en un viaje sin trayecto, sin salida, sin meta. Una discontinuidad de escenas. Si no hay origen ni fin no hay tiempo, no hay línea.
Estos acontecimientos me muestran como objeto en no-lugares y no-tiempos, y, a la vez, me afectan como sujeto. Son la pura intimidad que se rebela y revela. Al conectarse, por medio de su recuerdo, con la vigilia encuentran un lugar en mi cuerpo y un tiempo en mi conciencia. Atraviesan como un clavo los sentimientos. Se agrupan en una unidad de sentido cuando todos los ecos del sueño son recogidos y hechos voz única. Despierto, recuerdo el espectáculo como un juego de espejos y caigo en la cuenta de que soy una suma de reflejos y posibilidades, una amplificación del ser que me conforma. En el yo que duerme, que espera, se opera el producto de mis potencialidades, del deseado, rememorado, esperanzado, furtivo, irresponsable, oculto, desnudo…u otros tantos factores multiplicadores.

Soy un yo multiplicado y , a la vez, sólo un yo.

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6 comentarios el “¿Quién soy cuando sueño?

  1. Ana
    diciembre 13, 2009

    Un psiquiatra, Allan Hobson, decía que tenemos un número infinito de cerebros, según los estados cerebrales. Y que las pesadillas no son sueños.
    Los más fascinantes son los sueños lúcidos, en los que se es consciente de que se está soñando.
    ¿Qué yo es más auténtico: el yo que se libra de las ataduras de la razón, que protagoniza sueños que tras despertar resultan incongruentes, o el yo racional, que regula su conducta reprimiendo a menudo sus deseos?

    • sergiogomezgarcia
      diciembre 30, 2009

      Qué interesante eso que dices de que las pesadillas no son sueños…¿qué le llevaría a afirmar eso? Tengo curiosidad. Creo que tal y como haces la pregunta ya estás contestando. Hay un yo que hay que ocultar en la vigilia y al que sólo se le puede dejar salir en sueños. Sería demasiado destructivo. No hay nada más subversivo que un sueño…Pero esto es demasiado freudiano….

  2. luistabuencafilosofo
    diciembre 23, 2009

    Yo creo que no somos los mismos los de los sueños y los soñantes, unas veces somos parecidos y otras veces somos alguien completamente distinto.

    Sergio ultimante tengo el blog abandonado por la gente que lo leía =( habra que recuperar lectores.

    Un saludo
    Luis Tabuenca Filosofo

    • sergiogomezgarcia
      diciembre 30, 2009

      Ay Luis y si nos diéramos cuenta de que sí que somos los mismos…¿nos aceptaríamos?. No te preocupes porque no te lean mucho, el blog está bien y ya se irá metiendo la gente…¡No vayas a colgar un desnudo integral para recuperar seguidores!
      Un abrazo, feliz navidad y me alegro de verte por aquí…Ah y que lo pases bien en nochevieja.

  3. Kriss
    diciembre 23, 2009

    La realidad y los sueños son como una banda de Moebius…

  4. almudena
    enero 19, 2010

    Me gustaría pensar que las pesadillas si son sueños;si no,voy a empezar a sentir miedo de mi misma;pues cada mañana(o cada madruga),al despertar,recuerdo vívidamente lo que he soñado y va desde la pesadilla hasta momentos tan reales que me pregunto si de verdad he sido yo y si ha sido verdad.
    Gracias por tu blog,Sergio;no lo sabía hasta hoy,muy interesante!
    Besicos,amigo!

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Esta entrada fue publicada en diciembre 13, 2009 por en Palabras como agua y etiquetada con .
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