Declavos

UN POEMA DE ROBERTO JUARROZ.


¿Por qué las hojas ocupan el lugar de las hojas
y no el que queda entre las hojas?
¿Por qué tu mirada ocupa el hueco que está delante de la razón
y no el que está detrás?
¿Por qué recuerdas que la luz se muere
y en cambio olvidas que también muere la sombra?
¿Por qué se afina el corazón del aire
hasta que la canción se vuelve otro vacío en el vacío?
¿Por qué no callas en el sitio exacto
donde morir es la presencia justa
suspendida del árbol de vivirse?
¿Por qué estas rayas donde el cuerpo cesa
y no otro cuerpo y otro cuerpo y otro?
¿Por qué esta curva del porqué y no el signo
de una recta sin fin y un punto encima?

Poesía vertical. (Antología). Editorial Visor, 2008.

Podría haber elegido muchos poemas de Roberto Juarroz. Ninguno, de los que conozco y se recogen en este libro, pueden defraudarme. Todos llevan a una pregunta, a una situación de desconcierto que parte de la paradoja, de la contradicción. El pensamiento, si es sincero y no  maquillaje conceptual, no puede moverse en otros lugares. Este poema lleva desde la pregunta a la pregunta: ¿Hay algo después del desconcierto? ¿Expresamos el concierto o el desconcierto? ¿Mentimos, entonces, cada vez que hablamos? Y, sobre todo, ¿el poema es una pregunta o una respuesta?.

Hace poco, una amiga me mandó la carta de Rilke a un joven poeta. Allí se dice lo siguiente: procure encariñarse con las preguntas mismas, como si fuesen habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma muy extraño

Quizá esa sea la única respuesta.

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10 comentarios el “UN POEMA DE ROBERTO JUARROZ.

  1. Paco Acero
    febrero 17, 2010

    Estremecedor, inquietante por eso mismo, porque los interrogantes surgen sin remisión.
    Oye, déjame el poemario, por favor. Me acaba en entrar la necesidad de leer más de este Juarroz.

    • sergiogomezgarcia
      febrero 19, 2010

      Tiene algunos otros poemas con preguntas, pero lo curioso es que también los que son afirmaciones contienen una pregunta que aparece en el lector al final.

  2. Ana
    febrero 17, 2010

    Sí, es curioso, las preguntas son eternas y las respuestas se marchitan: en algunos casos basta con que les dé un poco la luz. ( ¡Qué maja, tu amiga, que te envía esos textos tan interesantes! :))

    • sergiogomezgarcia
      febrero 19, 2010

      Sí que es maja, sí. Tienes razón, sólo quedan las preguntas…se lo voy a decir a mis alumnos cuando me digan ¿para qué sirve la filosofía?…Para hacer las preguntas que nunca estan bien contestadas…tambien la poesía

  3. Kriss
    febrero 18, 2010

    El libro de Rilke está en mi lista de lecturas, aunque aún no lo he conseguido. Y con tu comentario sobre Juarroz, creo que tb lo añadiré a mi carro de lecturas.
    Este Juarroz es mu inquietante y volátil…no se, difícil de atrapar, pero cuando al fin lo atrapas descubres algo muy profundo.

    • sergiogomezgarcia
      febrero 19, 2010

      Te lo recomiendo, la verdad. Yo no sabía que poema elegir porque todos están muy bien construidos. Éste me pareció que tenía algo especial. Además, el lenguaje es, más o menos, sencillo, lo que no es sencilla, como dices, es la reflexión que encierra.

  4. Asterio
    febrero 23, 2010

    En una primera lectura, su poesía la resumiría en un verso de Baudelaire: El cielo es triste y bello. Sin embargo, leído y releído, su palabra recorre el eje vertical de la cerviz hasta contar el número circular de vertebras por donde asoma el mundo.
    Es decir, es uno de mis preferidos
    Un gran hallazgo

    Te paso el enlace para la quedada
    http://encuentropoesianered.blogspot.com/

    • sergiogomezgarcia
      febrero 25, 2010

      Efectivamente ha sido un hallazgo. A veces, es como cuando el dentista toca un poquito el nervio que no estaba del todo muerto. Roza el silencio. Lo toca. Y te quedas pensando…¿habrá sido verdad? ¿hemos llegado? Por eso toca leerlo y releerlo aunque la primera sensación no se puede reproducir ya.

  5. Homo
    marzo 1, 2010

    En una alcoba caduca
    cual fogatas del recuerdo,
    gota a gota se humedecen
    pedazos de tiroteos
    crónicos y solitarios,
    monólogos impersonales.
    Y recojo mis juguetes
    antes de que se los lleve el río,
    después de que en el recreo
    todos se peleen por alguno
    para que finalmente
    ninguno los disfrute
    ( barrunta desesperanza
    al crecer ).

    Paso a paso,
    la soledad en un paño nos atañe.

    • sergiogomezgarcia
      marzo 14, 2010

      Pedro, me gusta mucho el final del poema y toda la musicalidad del principio. Qué gozada que pases por aquí para poner alguno de tus poemas. Siempre son bienvenidos. A ver si le doy un poco de vidilla a esto para que vuelvas a poder pasarte y escribir, es un lujo.

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Esta entrada fue publicada en febrero 17, 2010 por en Roberto Juarroz y etiquetada con .
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