Declavos

PENSAMIENTO DE GIACOMO LEOPARDI. ENTRE EL DICHO Y EL HECHO.

 

 

XXIII.

Lo  que comúnmente se dice de que la vida es una representación escénica, se confirma sobre todo por el hecho de que el mundo habla muy constantemente de una manera y obra, también muy constantemente, de otra. Y como de dicha comedia hoy somos actores, porque todos hablamos del mismo modo, y casi nadie es espectador, porque el lenguaje superficial del mundo no engaña sino a los niños y a los bobos, se observa que tal representación ha llegado a ser algo completamente inepto y motivo, sin provecho, de aburrimientos y sacrificios. Sin embargo, sería empresa digna de nuestro siglo llegar a hacer, finalmente, de la vida una acción no simulada, sino verdadera, conciliando, por primera vez en el mundo, la famosa discordia entre los dichos y los hechos. Y como sabemos que los hechos, por notable experiencia, son reconocidos como inmutables y no conviniendo que los hombres sigan esforzándose cada día más en la persecución de lo imposible, sería lo más lógico que el asunto se llevase a cabo por un medio que es a un tiempo único y muy fácil, aunque hasta ahora se ha intentado; es decir: cambiar los dichos y llamar de una vez a las cosas por su nombre.

GIACOMO LEOPARDI. CANTOS/PENSAMIENTOS. Editorial de Bolsillo. Barcelona 2008.

 

Llamar a las cosas por su nombre supone una decisión ética, la de la sinceridad que tendrá su comprobación cuando en el mundo se confirme ese dicho, ese nombre. Sería imposible tal sinceridad si no tuviéramos nombres para las cosas. ¿Podemos ser sinceros cuando el lenguaje no es más que una etiqueta, una serie de abstracciones aprendidas? Si el lenguaje no da cuenta de esta pulsión, esta tensión que siento ahora, esta emoción, este movimiento, será un vacío. Ese vacío depara un abismo entre lo dicho y lo hecho, entre el lenguaje y el mundo, entre el pensamiento y la acción. Ese abismo no podrá saltarse ni con la buena intención, ni con una sinceridad en el origen porque esa buena intención, esa sinceridad, dará lugar a una gran confusión. El hombre no sabe lo que siente porque no sabe lo que dice. No sabe si eso se adecúa a lo que hace. Está perdido en ese abismo entre lo que ha nombrado y lo que ha sucedido.

 

 

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2 comentarios el “PENSAMIENTO DE GIACOMO LEOPARDI. ENTRE EL DICHO Y EL HECHO.

  1. Ana
    junio 24, 2011

    Madre mía, menudo temita. Estoy de acuerdo contigo. LLamar a las cosas por su nombre requiere de un esfuerzo que muchas veces está condenado al fracaso desde el principio. Y si es difícil nombrar la realidad presente, la que acabamos de sentir o vivir, cuánto más cuando los hechos y sentimientos se van diluyendo con el paso del tiempo. De hecho, quizá siempre llamemos a las cosas por su nombre desde el pasado y por eso es tan difícil que las palabras sean fieles a los hechos. Puede que también nos aprovechemos de esta circunstancia para acallar nuestra conciencia y o bien nos engañarnos a nosotros mismos, o bien nos rendirnos a la imposiblidad de ser sinceros. Ante la confusión, quizá la decisión ética sea precisamente luchar contra esta misma confusión, aunque sepamos de antemano que será una batalla perdida.

  2. sergiogomezgarcia
    junio 27, 2011

    Menudo análisis!!!. Me gusta mucho tu idea de que todo lo nombramos desde el pasado, esa cuestión del tiempo es un impedimento más, quizá el impedimento más fuerte, para que el lenguaje dé cuetna de la realidad. Está claro, por otra parte, que no podemos escurrir el bulto, este lenguaje es el instrumento que tenemos en lo cotidiano, nuestras decisiones son tantas y tan continuas que no podemos esperar a crear un lenguaje ad hoc para cada una. Estamos abocados a la mentira, pero dentro de esa mentira, hay un impulso hacia la verdad o no la hay, quizá sea eso la sinceridad. El problema es cuando uno sabe si miento o no, si se acerca o no a la verdad porque lo que siente no puede nombrarlo, no sabe con este lenguaje. Ahí sólo puede haber abismo y más allá de la cuestión ética hacia los otros, está la cuestión vital, el mareo, la confusión, la angustia…
    Me reafirmo en que tu comentario es una pasada…muchas gracias.

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Esta entrada fue publicada en junio 24, 2011 por en Giacomo Leopardi. y etiquetada con .
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