Declavos

LA EDUCACIÓN Y EL ARTE.

 La “cultura” que vamos adquiriendo o nos van inculcando en el reconocido y estipulado conocimiento que en la evolución de niño a adulto adquirimos es una mole que aplasta lo que en nosotros hay de “naturaleza”. La educación tiene, pues, mucho de perversión: lo que nos “cultiva” en una dirección nos mutila en otra y embota, cuando no anula, una parte de nuestra conciencia y nuestra sensibilidad, por no hablar de nuestro instinto: al enseñarnos a “conocer” solo de una determinada manera, se nos priva de la posibilidad de conocer por otros caminos. Ciertas experiencias de percepción artísticas abren de repente alguna de esas vías de conocimiento cerradas, atrofiadas, que nos fueron paulatinamente sustraídas.

Ada Salas. El margen. El error. La tachadura. (De la metáfora y otros asuntos más o menos poéticos). Ed Diputación de Badajoz. Junta de Extremadura. 2010. Pag 99.

Este es un fragmento breve del libro de Ada Salas. Sin embargo, encierra muchas ideas. Habla de la educación y se plantea algo que los educadores podemos ver y a lo que contribuimos, de manera cotidiana. La imaginación, la creatividad, la curiosidad,  la propia iniciativa y la capacidad crítica se van borrando en los alumnos a lo largo de su formación reglada. Los profesores sentimos un fracaso, más allá de las pruebas de diagnóstico, si pensamos detenidamente y vemos que, precisamente, estas aptitudes están entre nuestros objetivos a la hora de educar.  Creo que Ada Salas da en el clavo al afirmar esto.

Veamos qué elementos están detrás de esta afirmación y planteemonos preguntas en relación a ellas. El primer argumento es la distinción entre naturaleza y cultura. La cultura aplasta lo natural y la educación es la manera de aplastar lo natural en el alumno. No estoy de acuerdo en el uso de esta distinción. Es difícil plantear que exista algo que se erija como lo genuinamente natural.  También es discutible que las habilidades que defiende la autora como importante sea sólo natural, aunque use la palabra instinto para ello. En otras partes del libro nombra la mirada limpia del poeta, del niño, de la capacidad de crear metáforas, del conocimiento del origen por parte de la poesía .Creo que aunque no se refiere de manera explícita a ellas son las maneras de conocer de las que habla. ¿Hasta qué punto no es todo eso una creación del hombre y, por tanto, forma parte de lo cultural? Sí que pondría el acento en otra idea que me parece más interesante, la distinción de dos tipos de conocimiento que podemos llamar científico y artístico o humanístico. En la educación actual se privilegia el primero de ellos, dando lugar a unas competencias en el alumno más cercanas a lo lógico, ordenado, repetitivo. El acomplejamiento del conocimiento artístico frente al científico hace que todas las asignaturas reclamen su legitimidad en el supuesto rigor al que pueden dar lugar. De esta manera se enseña la poesía a través de la paráfrasis de los textos, la filosofía con la repetición acrítica de sus doctrinas o la historia como una sucesión de datos. No hablaremos de la marginalidad de asignaturas como Latín, Griego, Historia del Arte o Literatura Universal…

Este texto me plantea varias dudas que me gustaría que pudieran ser tema de debate en este blog. ¿Debemos los profesores educar a través de experiencias que se alejen de lo académico para entrar en lo artístico?, ¿deberíamos repensar de dónde viene la legitimidad de nuestra asignatura como conocimiento?, ¿es bueno que el arte se enseñe?, ¿se pueden enseñar experiencias como las artísticas o a la experiencia artística se ha de llegar de manera individual?, ¿el papel de la educación ha de quedar en  ordenar la mente de manera científica y que sea el individuo el que busque otras maneras de conocer?, ¿qué poder tiene la educación?

Preguntas y preguntas a las que, seguro, se le puede sumar alguna más.

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2 comentarios el “LA EDUCACIÓN Y EL ARTE.

  1. Ana
    julio 19, 2011

    Planteas tantas preguntas que es difícil elegir el flanco por el que atacar el asunto.
    En primer lugar, voy a referirme a la posibilidad o imposibilidad de enseñar el arte, entendiendo esto como modo de posibilitar o favorecer la creatividad artística.Hace algunos días vi una entrevista a Philippe Brenot, psiquiatra y autor del libro El genio y la locura, en la que explicaba que los genios pintores o músicos habían tenido contacto en su infancia con personas que cultivaban estas artes y esto había hecho posible que adquirieran las técnicas complejas, necesarias para desarrollar la creatividad en estos ámbitos. (Curiosamente, esto no se solía dar en literatura por ejemplo). Esto me hizo pensar en la importancia de la enseñanza del manejo de técnicas e instrumentos para desarrollar esa creatividad. Ahí los profesores tenemos una labor importante, pienso yo. ¿Cómo evaluar un proceso creativo? Eso es otro cantar, pero yo creo que se puede y hay quien lo hace y lo hace bien.
    En segundo lugar, entiendo que la creatividad va mucho más allá del ámbito artístico y que incluso la ciencia, en realidad, tiene su origen en la creatividad del científico. Por ello me parece conveniente reivindicar la creatividad en todos los ámbitos, no solo en el humanístico-artístico.

  2. sergiogomezgarcia
    julio 20, 2011

    Estoy de acuerdo en que se pueden enseñar técnicas e instrumentos para la creatividad. No se puede desarrollar un arte sin cierta técnica, quizá la tarea sea enseñar esas técnicas o, al menos, dejar que tengan importancia en el desarrollo de los trabajos de los alumnos y, por tanto, de su evaluación. No obstante, habrá que seguir enseñando contenidos, sin los cuales no hay posibilidad de crítica, posibilidad de sentido en el arte.
    Otro tema es el de la creatividad en la ciencia. Mientras estaba escribiendo mi comentario me estaba dando cuenta de eso. La ciencia también nace de un impulso creativo, necesita la creatividad. No obstante, creo que esa creatividad no se tiene en cuenta en ningún ámbito de la escuela, ni en el científico ni en el humanístico (como tú apuntas). Si se tiene en cuenta alguna vez es de manera anecdótica. A veces me da la impresión de que adiestramos a los chavales más que educarlos. Ellos mismos se quejan de tener que desarrollar alguna tarea que no sea repetitiiva, imitativa.
    Muchas gracias Ana. A ver si nos animamos a debatir.Has tocado un tema muy interesante y difícil: la evaluación. ¿Tú cómo lo harías?

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Esta entrada fue publicada en julio 19, 2011 por en Ada Salas y etiquetada con , .
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