Declavos

POEMAS DE OSCAR PIROT.

El libro Bestimenta de Oscar Pirot, publicado por Papel de Fumar Ediciones, es todo un tratado de poesía.  Por eso es un libro difícil. Bestimenta contiene multitud de recursos: greguerías, aforismos, algún haiku, juegos tipográficos/topográficos,  diálogo entre poemas, ambigüedad, paradojas, humor, síntesis, narratividad…Sobre todo, contiene, un gran ingenio, como demuestran los finales de muchos de sus textos. Difícil. Quizá éste sea el momento más difícil para un poeta, pero Oscar lo resuelve  con la naturalidad que sólo consigue el trabajo. Otra tarea difícil, la unidad en un libro. Es envidiable la idea de que todos los textos giren en torno al mundo animal. Envidiable y difícil  para llevar a cabo, cuando además a través de los animales habla de hombres que sufren, que aman, que recuerdan, que escriben…Difícil escribir más de 50 poemas y que no sobre ninguno. He seleccionado una muestra, podían haber sido otros los poemas que estuvieran aquí, ya que ninguno desentona en su calidad. Difícil, por último, que los poemas nos resulten tan fáciles de leer y que nos digan tanto.

Perdón porque el editor del blog no respeta algunos espacios en los versos que hay en el original.

El domador domado

Pero aún la bestia tiene rasgos de nobleza:

deja sobre el escritorio la goma de borrar.

Vicente Quirarte. “Teoría del oso”.

Con el látigo en la mano derecha

y una silla en la izquierda

entro en la jaula

en un rincón la bestia respira

ha comido ya su ración de carne

ha dejado el plato vacío

la página en blanco

la bestia se incorpora

se limpia los restos

arruga el silencio con su lengua rosa

ensaya un paso firme

le estampo un grito

la bestia no se inmuta

prosigue

avanza

su cuerpo mórbido

como una noche que amanece

abre el telón un paréntesis negro

poseído por su presencia

mis fuerzas ceden ante el brillo de su pelaje

es ella

la me sienta en la silla

me ofrece mi propio látigo

me acerca su plato vacío

y anuncia finalmente

el comienzo de la función.

Unicornio.

De mi pecho salió de pronto un unicornio

blanco

que al desgarrar mi tórax

corrió velozmente derramando el paisaje

que en mí dormía

no soy

sino una huella más

en su camino.

 

Muérdeme cocodrila

Muérdeme cocodrila

clava tu piano porcelana

en mi piel sanguijuela

destázame engulle repárteme fracturas

desafina el podrido autismo

de la carne durmiente

acércate cocodrila no te haré daño se supone

que yo soy la presa una cebra inmóvil caballo

indeciso entre la noche y el día

tu mandíbula ábrela disloca el perfil del agua

desgarra mi equilibrio en la superficie convulsa

al fondo llévame de tus larvas convídame el signo invisible

maquíllate preciosa con mi sangre ritual banquete desleído

pronúnciame las letras infinitas del silencio Sísifo carga una piedra y se le devuelve así mi soledad erosiona el suplicio mirando como te alejas sin ni siquiera reventarme con tu cola la cara

mastícame por última vez te lo digo la noche entierra su silicio y luego amanezco como una virgen encostrada en el antifaz del milagro

soñar solo no me importa no quiero vivir solo triste ventosa en la saliva del aire

no aguanto más cocodrila disimulo estar bien como el dolor bajo la herida pero es inútil reviento esquirlas yugulares deletreo el canto de los cerdos enfrentándose a la muerte

mi carne brilla enceguecida abnegada sin el frugal seísmo del beso lámeme

con tu olfato rastrea las huellas grises de mis pezuñas el camino desértico que trazo sobre la página arenosa de mi vida

incendia con tu lengua la vegetal insistencia de las horas

apaga el carbón de mis ojos con el manantial de tu mirada

muérdeme cocodrila

hunde despaciosa tus navajas

el crimen está a la orilla del abismo

mi cuerpo reclama

el colmillo

voraz

de tu voz

el graffiti

espectral

de tu aliento

sobre los muros rotos

de mi vientre

Pulpo

Para ahuyentar a mi depredador

arrojo este charco de tinta

y entonces fosforezco en su mirada

me vuelvo visible en lo invisible.

Murciélago.

El miedo de abrir

los ojos en la oscuridad

y no tener

la certeza

de poder ver.

Búho.

El miedo de abrir los ojos

en la oscuridad

y tener

la certeza

de no poder

dejar

de ver.

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Esta entrada fue publicada en julio 19, 2011 por en Oscar Pirot y etiquetada con .
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