Declavos

PREGUNTO A MAQUIAVELO.

Si al leer a Maquiavelo no puedo estar de acuerdo con sus tácticas para mantener el poder. Si no creo que ética y política hayan de ser  dos ámbitos separados, uno de espaldas al otro. Si no creo que haya que alabar la mentira como una herramienta del gobierno…¿Por qué le pregunto a Maquiavelo? Porque se basa en un supuesto que creo muy útil, el de partir de la realidad como es y no como debería ser. Así, sus palabras se convierten en análisis de la política aunque nacieran con la pretensión de ser un manual para gobernantes, función que se cumple con desgarrador realismo y hasta crueldad. El siguiente texto puede servirnos como visión de la profundidad del funcionamiento de un Estado en el que el gobernante tiene que enfrentarse con los objetivos del pueblo y con los de los grandes o nobles (que podemos calificar en la actualidad como poderes económicos o financieros). Si sabemos leer este texto discriminando la situación histórica en la que está escrito y la acercamos a nuestro momento y nuestra organización democrática podemos responder a alguna de nuestras preguntas sobre la convulsa vida política, económica y social actual.

El principado es creado o por o el pueblo o por los grandes, según que una u otra de estas tres partes encuentre la ocasión. Porque, cuando los grandes ven que es imposible resistir al pueblo, empiezan a acrecentar la reputación de uno de ellos y lo convierten en príncipe para poder así, bajo su sombra, desahogar sus apetitos. El pueblo, a su vez, viendo que no puede resistirse a los grandes, acrecienta la reputación de alguien y lo convierte en príncipe para defenderse con su autoridad. Aquel que llega al principado con la ayuda de los grandes, se mantiene en él con mayor dificultad que el que llega con la ayuda del pueblo; porque se encuentra príncpie entre otros muchos a su alrededor que se creen iguales a él y por eso no se les puede ni mandar ni manejar a su manera. Pero aquél que llega al pincipado con el favor popular, se encuentra sólo en él, y tiene a su alrededor a muy pocos o ninguno que no estén dispuestos a obedecer. Además, no se puede honestamente y sin ofender a otros, satisfacer a los grandes, pero sí puede satisfacer al pueblo: porque el del pueblo es un fin más honesto que el de los grandes, ya que éstos quieren oprimir y aquél no ser oprimido.

Nicolás Maquiavelo. El príncipe. pags 38, 39 Ediciones Altaya 1993.


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Esta entrada fue publicada en agosto 12, 2011 por en Maquiavelo y etiquetada con , .
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