Declavos

FRAGMENTO DE ENTREVISTA A DOLAN MOR. EL SUICIDIO.

Barnabooth: Te ríes de lo serio que es todo en la vida, sin embargo reflejas un universo pesimista en tus libros. ¿Por qué el tema del suicidio en tus obras? ¿Por qué aparece en tus poemas y en tus cuentos como un fundamento, como algo obsesivo?

Dolan Mor: Digamos que venero la libertad individual sobre todas las cosas. Nacemos sin preguntarnos si queremos nacer, y nos ponen un nombre. Nos guste o no, nos traen al mundo, con un nombre. Nos imponen unas leyes, una moral, una religión. En mis obras el suicidio aparece como un símbolo, como un acto de libertad, de rebeldía contra todo eso. Como una burla al destino. Como una vacuna contra el mal. Muero el día que quiera y cómo quiera (esa última puerta de varios umbrales la dejaron abierta, para todos, Ángel Ganivet con el agua y David Foster Wallace con la soga). Me cambio de nombre las veces que me plazca. Por eso me fascina la literatura apócrifa. Invento obras falsas, escritores, vidas muertes. Más que un tema obsesivo es una rebeldía obsesiva contra lo impuesto desde lo exterior. Digamos que Sylvia Plath y Pessoa se parecen ambos en la rebeldía que asumieron contra el mundo, lo que uno (Pessoa) canaliza esa rebeldía a través de heterónimos; mientras que Sylvia prefiere meter su cabeza en el horno de gas para acabar con su perra vida de madre criadora de hijos. Yo, en mis obras y en mi vida, y desde una imitación creadora, intento ser la sombra viva de los dos a la vez.

Sobras completas. Dolan Mor. Editorial: Academia Internationala Orient-Occident. Bucarest 2011. Pags 88,90

Alguien que no es Dolan Mor entrevista a alguien que, probablemente, no sea Dolan Mor. Quizá Dolan Mor no exista porque quizá tampoco haya existido alguien que fuera exactamente Fernando Pessoa. Los dos se han suicidado constantemente por afición, por rebelión, por libertad, por imaginación o por necesidad. Porque el suicidio es necesario cuando se busca ser. Erramos en andar buscando un nacimiento o la recuperación de algo que se llame identidad. Empeñado en nacer o, incluso crecer, hay que pensar en suicidarse para vivir. Dolan me hace pensar que no hay identidad, al menos sin inmolación previa. Si no hay rotura, destrucción, no hay posibilidad de algo distinto y sin posibilidad no hay libertad. Sin libertad no hay decisión y sin toma de decisiones no hay algo que pueda llamar mío, mi identidad. No tendré mi nombre hasta que no decida cómo me llamo.

Pessoa (persona) decidía con qué personaje presentarse, quién iba a sentir su vida, con qué cabeza iba a pensar. Y cada vez que lo decidía alguien se quedaba mudo, encerrado o muerto. Cada vez que decidía ser el rubio Caeiro, el moreno Ricardo Reis se suicidaba. Si Bernardo Soares escribía en su mesa de contable, Álvaro de Campos usaba una soga para su cuello de ingeniero. Ya lo digo: suicidarse para vivir, para contar.

¿Quién era Pessoa? ¿Quién es Dolan Mor? Interesantes preguntas que carecen de sentido. Preguntas imposibles para una entrevista imposible, aunque necesaria, entre alguien que no fuera Pessoa y alguien que no sea Dolan Mor.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 25, 2011 por en Dolan Mor y etiquetada con .
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