Declavos

CUESTIONARIO A MIGUEL CARCASONA. EL CEMENTO DE LA POESÍA.

1)      ¿Cómo se escribe un poema? ¿Tienes un método, un manual de instrucciones para escribir?

En mi caso, suelo comparar mi cerebro con una hormigonera (analogía con la que, de paso, pueden deducirse mis orígenes y su influencia en mi escritura). Esa hormigonera en permanente rotación que es mi cerebro se va llenando con materiales de todo tipo (ideas, lecturas, experiencias, sensaciones…) formándose el cemento de la poesía que, en un determinado momento, se vierte en el papel. Cuándo y porqué se produce el vertido constituye un misterio. Generalmente, sucede un chispazo de inspiración que me lleva a ver el poema, su estructura o, al menos, su idea básica o el molde de sus versos iniciales y/o principales. Después procedo a la labor de artesano, por un lado el relleno del poema hasta que lo considero terminado como unidad – en un concepto más relacionado con su estructura musical que con la gramatical – y por otro, al unísono, el desbastado de sus piezas, acoplando el ritmo, mejorando vocablos, eliminando lo superfluo, etc.

2)      ¿Qué tiene un poema que no tiene o le sobra a la prosa, es decir, al relato, novela o ensayo? ¿Qué distingue a la poesía de otros géneros, si es que hay distinción?

La poesía, en relación con los demás géneros, posee un mayor grado de musicalidad (la fonética, el ritmo) y de concisión en el mensaje transmitido. En mayor o menor medida, todos participan de esos dos elementos. En el ensayo, por ejemplo, la musicalidad es prácticamente nula, mientras que el autor tiende a explayarse en la transmisión del mensaje, en aras de su inteligibilidad. La poesía se hallaría en el extremo opuesto, después de transitar, sucesivamente, por la novela y el relato. De hecho, podemos encontrarnos con magníficos poemas en los que nos impactan su forma y, aunque comprendamos o intuyamos lo que el poeta quiere transmitir, no lleguemos a captar el desmenuzamiento de todas sus expresiones. Esa poesía más extrema accede a una utilización del lenguaje que queda fuera del campo de acción de los otros. Como si se moviera en tres dimensiones, frente a las dos del resto.

La poesía, también, sería como una estrella enana, replegada sobre sí misma tras la implosión: su volumen es miles de veces menor que cuando era una luminaria, pero conserva su masa intacta, por lo que su densidad es gigantesca; cada mota de polvo pesa toneladas. En el poema cada palabra posee una importancia, en sí misma, superior a la misma palabra en un texto de otro género. Por supuesto, dentro de éstos existen territorios fronterizos, con mayores similitudes entre sí que con algunas expresiones del propio. Lo mismo sucede con las comunidades humanas. Un habitante de Tarazona y otro de Ágreda tienen más en común, entre ellos, que con uno del Maestrazgo y otro de Zamora, respectivamente.

3)      Si tuvieras que colocar un poemario entre los libros más vendidos, ¿dónde lo pondrías, en ficción o en no ficción?

Los poetas sólo mienten cuando escriben sus memorias, así que entre los de no-ficción. Otro asunto es que el lector se engañe pensando que el autor habla de sí mismo cuando, en realidad, habla de él….

4)      ¿Por qué usar el lenguaje como herramienta artística?

¿Y por qué no?  Los humanos nos diferenciamos de los animales en nuestra vena artística (en lo del raciocinio, la generalización es peligrosa). Desde la prehistoria, utilizamos lo que tenemos a nuestro alcance para crear una realidad paralela, sea pictórica, sonora u oral (que luego se convirtió en escrita). Incluso, con los siglos, hemos ido creando y perfeccionando los instrumentos. Del carbón vegetal de las pinturas rupestres hemos llegado al celuloide. Del chasquido de la piedra contra la piedra, al piano. Del grito gutural al lenguaje articulado.  En este caso, el fin justifica el uso del medio (aunque también aquí, a la vista de tanta literatura prescindible, la generalización parezca peligrosa).

5)      ¿Por qué y para qué escribir poesía? (Lo planteo como dos cuestiones distintas)

Respecto al porqué, enlazo con la respuesta anterior: por necesidad creativa. También por nuestra conciencia de ser mortales y, por ello, ávidos de perpetuación. Eso en cuanto a la motivación individual. Podría sumarse, en palabras de Neruda, el hecho de ser cronista parcial de la historia, de plasmar los años que a uno le tocan vivir, sea por afán consciente o, inconscientemente, mediante un acto creativo. Esto enlazaría con la segunda pregunta, el para qué escribir. No olvidemos que la realidad de una época se refleja mejor en su literatura, aunque sea leyéndola entre líneas, que en los sesudos estudios de los historiadores. Porque la historia la escriben los vencedores, mientras que la literatura la generan los pueblos. O dicho de un modo menos épico, la historia se escribe desde fuera, mientras que la literatura narra desde dentro. Nada mejor, por ejemplo, para comprender la deshumanización y la angustia de la sociedad industrial golpeada por el crack del 29, que leer “La aurora”, de Lorca.

 

POEMAS.

 

ENFOQUE.

Es una cuestión de enfoque:

tú observas la poesía desde afuera,

la analizas como a un ente extraño

cuya fisonomía te gusta pincelar

y cuya sinergia aspiras a definir.

En ella, perla abstraída, fijas tu mirada

y, como un satélite, orbitas a su alrededor

mientras te alumbran los reflejos de su luz.

Yo vivo en la poesía.

En el coágulo de su sangre comprimo el mundo.

Con la luz de sus ojos te ilumino,

e ilumino el yermo que agoniza entre ambos,

y revelo el espacio que florece a tu espalda.

OBRA

Como un papel arrojado al hogar

con su fogonazo se erige en rey

y con la misma rapidez se extingue,

sin que de su calor arraigue ni una brasa,

mientras el leño continúa al fondo

su denso crepitar, así tu obra.

FADO.

 

Haja o que houver, canta Teresa Salgueiro

en la noche de marzo.

Sobre la colcha se estira mi gata. La acaricio

mientras evoco a Lisboa, su Tejo,

su aire húmedo, sus cuestas coronadas juntos.

Amor, ¿seguirá el mismo camarero

repartiendo platos y gentileza en aquel rincón

de la calçada do Sacramento, bajo la bóveda

de ladrillo mudéjar y calma silente?

Y Pessoa, hierático en la terraza de A Brasileira,

¿seguirá sentado con la mirada ausente,

ajeno a la lluvia y al desasosiego,

y a quien ocupe la silla de al lado

en vana búsqueda de un retrato que capture su alma

ya de bronce?

Haja o que houver eu estou aquí, amor,

sobre la colcha que emboza el páramo,

evocando los días de Lisboa

junto a una gata ajena a la soledad

y los remordimientos, pedigüeña de las caricias

que te hurté como una hiena

y luego repartí en ofrendas miserables.

Lejos de Lisboa y de tu memoria, amor,

Haja o que houver espero por ti.

YO ESCUCHÉ TE RECUERDO AMANDA.

Yo escuché Te recuerdo Amanda

en Radio Argel, un mediodía

de mil novecientos ochenta y dos.

En la onda corta de un viejo aparato,

superviviente de la posguerra,

nítida oí la voz de Víctor Jara

evocando a sus padres en acordes

melancólicos que ceñían el amor y la tragedia,

la vida y sus consecuencias.

La religión, entonces, era un fósil,

un antiguo temor vencido por la cordura,

y el mismo lazo unía, en nuestro ánimo,

la Batalla de Argel con la de Chile,

el hombre con su inteligencia.

Hace veinticinco años

escuché Te recuerdo Amanda

en Radio Argel.

Hoy, muy pocos recuerdan quién fue Amanda

y Radio Argel no emite en español.

En la misma frecuencia,

nítida y monocorde,

suena la voz de un muecín.

Biografía.

Miguel Carcasona (Sangarrén, Huesca, 1965) es autor del poemario En el arcén de la costumbre (I.F.C., 1998) y del libro de relatos Esquirlas del espejo (Col. Baltasar Gracián, DPZ,  2006). Su obra puede rastrearse en volúmenes colectivos, revistas, prensa o internet. Ha recibido numerosos premios, entre los que destacan el Ciudad de Cádiz o el Isabel de Portugal (en sus dos variantes: narrativa y poesía).

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3 comentarios el “CUESTIONARIO A MIGUEL CARCASONA. EL CEMENTO DE LA POESÍA.

  1. kriss
    noviembre 28, 2011

    WoooWW…muy interesante y poética la entrevista. Me ha gustado la comparación de la poesía con la enorme densidad de las estrellas…igual de condensadas.

  2. sergiogomezgarcia
    noviembre 28, 2011

    Y es que cada palabra pesa. Creo que ha estado muy acertado en esa comparación. Además es una manera de explicar la diferencia con otros géneros donde quizá no teiene tanta importancia cada palabra sino el conjunto. La poesía es una trabajo de ver estrellas pero con el microscopio, una faena de detalle.

  3. myrna
    febrero 26, 2012

    La poesía es un alimento para el alma,
    que nutre cada fibra del que se aventura a digerirla.
    en la poesía se entregan las entrañas, sin escatimar
    es por eso que vierte la autenticidad de quien la crea……. miguel te dedico mi concepto. un abrazo y gracias por crear para la humanidad.

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Esta entrada fue publicada en noviembre 27, 2011 por en Miguel Carcasona y etiquetada con .
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