Noviembre 3, 2009 de sergiogomezgarcia

En todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente y que está debajo de la palabra que las designa. Esa es la palabra que debe descubrir el poeta.
Vicente Huidobro. Fragmento de una conferencia leída en el Ateneo de Madrid el año 1921.
Busco constantemente qué decir y cómo hacerlo y me encuentro con esta joya: el poeta como un zahorí de palabras, o como un eremita que busca raíces con qué alimentarse. Pero la poesía de Huidobro no parece estar ya escrita y descubierta posteriormente como por arte de magia debajo de las piedras. Esas palabras son escritas a través de la imaginación, de la invención, de la creación, de lo nuevo, de lo nunca dicho de lo siempre visto.
Se debe escribir en una lengua que no sea la materna (prefacio de Altazor)
si se quiere nombrar aquello que se ve:
En tanto me siento al borde de mis ojos
Para asistir a la entrada de las imágenes. (canto I de Altazor).
Quizá la clave es que hay que buscar la imagen en aquello que aún no existe para encontrar la palabra en aquello que no se oye, en el silencio. La dificultad es que nuestra mayor arma para esto es la inteligencia en un mundo más allá del entendimiento, es como entrar con una cerilla en una gruta oscura y kilométrica.
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Octubre 18, 2009 de sergiogomezgarcia
El gran problema del poder y la política es, sin duda, que los hombres piensan. Y si bien es cierto que unas veces piensan que piensan cuando lo que están haciendo en realidad es no pensar, tanto como otras callan y no dicen lo que verdaderamente piensan o no alcanzar a saber estar a la altura de lo que son capaces de pensar, a pesar de todo, los hombres piensan. Y ése es el gran problema de la política, que trata con hombres; que de hecho, lo suyo es la trata de hombres, animales que también piensan…
Miguel Morey en el prólogo a Platón Político de Giorgio Colli. Ediciones Siruela 2008.
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Octubre 14, 2009 de sergiogomezgarcia
Este viernes 16 a las 19:30 se presenta el libro que hemos realizado los alumnos de la Escuela de Escritores del curso 2008/2009 en la librería El Pequeño Teatro de los Libros. Allí estaremos todos o casi todos, expectantes y satisfechos. Reproduzco parte del anuncio que aparece en la página de la librería: http://teatrodelibros.blogspot.com
Segundo libro de los alumnos de la Escuela de Escritores correspondiente al curso 2008/2009. En él una serie de nuevos escritores muestran sus progresos en los géneros narrativo y poético, además del aprendizaje acumulado durante el tiempo que han participado en la Escuela.
Contaremos con la presencia del Director de la escuela Julio Espinosa Guerra y la lectura a cargo de los autores del libro: Inma Abenoza, Vicente Buisán, Javier Cerced, Irene Cisneros, Mireya García, Elena Gene, Sergio Gómez, Javier Gracia, Leyre Hidalgo, Idoia Hueci, Gelenda Mainar, Cristina Marco, Catalina Merino, Rosana Mínguez, Ricardo Moliner, Leyre Pérez, Virginia del Río, Javier Sanz, Patricia Shelly, Asterio Sorribes y Pilar Tello.
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Septiembre 29, 2009 de sergiogomezgarcia
XIII
Leve, leve, muy leve
pasa un viento muy leve
y se va también muy leve.
Y no sé lo que pienso,
ni quiero saberlo.
Poesía completa de Alberto Caeiro. El guardador de rebaños. DVD Ediciones. 2009. Barcelona. Pag 63.
Este poema recoge tres de las características que, para mí, ha de tener un buen poema. Las explicaré más adelante.
¿Por qué lo he elegido? No es el más conocido de Pessoa. Quizá tampoco sea el más representativo del estilo de Alberto Caeiro, su heterónimo. Muchos de los poemas del poeta filósofo se mueven en la cadencia de la prosa más cercana al discurso filosófico que al poético. Su rasgo esencial es la simplicidad. Sin embargo, aquí se recoge esa característica por medios antitéticos al resto. En la mayoría de ellos huye de los recursos retóricos propios del lirismo, como las repeticiones presentes en éste. Huye también de la rima que, no obstante, aquí se encuentra. Sin ir más lejos el poema XIV del libro comienza con el siguiente verso: “con las rimas no me llevo bien”. Huye de la adjetivación, que no expresaría su visión realista. Este poema se construye alrededor de un adjetivo sencillo pero lleno de misterio: leve.
Sorprende por todo esto. Por eso lo he elegido y porque aunque sea estilísticamente antagónico al resto conserva el espíritu del resto del libro: la sencillez y la idea antimetafísica de que prefiere la visión del mundo al pensamiento: “pensar es estar enfermo de los ojos” (poema II). Para mí es el que mejor transporta a un lugar, a un momento, más allá de los conceptos. Consigue concretar en imagen el concepto. Uno ve como el viento pasa, lo siente, parece tenerlo en el cogote. Y lo hace de una manera sencilla, natural. Los recursos utilizados no se notan. El autor desaparece. Al encontrar las palabras justas ha conseguido que lo importante sea el tema, lo que ocurre, el objeto. Los dos últimos versos son una alteración abrupta con respecto al ritmo de los tres anteriores. Pero están perfectamente integrados a través del sentido. Los pensamientos son como el viento leve que se marcha. No tienen importancia. Lo importante es ver, tocar, vivir. Pensar es una traición a lo que el hombre es en relación a la naturaleza, una cosa más. Esto es lo que nos quiere decir Pessoa.
Lo que yo aprendo:
1) El poema transporta, lleva a un lugar. Lo hace creando imágenes.
2) Cuidado con la vanidad. El poema es más importante que el autor. El autor sobra. Es, como la carabina que acompaña a una pareja, molesto cuando se entromete en la relación lector/obra.
3) El poema concreta un pensamiento. Es la mayor dificultad de la poesía, encontrar la imagen que explique nuestra reflexión sin intento de convencer con argumentos. Para eso está la filosofía.
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Septiembre 24, 2009 de sergiogomezgarcia
¿Cómo llamarse el poeta? Perdido en la luz, errante en la belleza, pobre por exceso, loco por demasiada razón, pecador bajo la gracia.
FILOSOFÍA Y POESÍA. MARÍA ZAMBRANO.
EDITORIAL: FONDO DE CULTURA ECONÓMICA. MÉXICO 1996,2006 PAG 63
Casi una definición. Pero ésta no limita sino que abre sentidos. Toda una suma de significados.
No me gusta la idea que anda implícita de que el poeta sea un elegido o un marginado, en cualquier caso, alguien especial, distinto. En el libro de Zambrano se repite constantemente la definición del poeta como alguien con un don especial. Me parece que es pura vanidad o soberbia, una concepción aristocrática. Los poetas son personas que han elegido trabajar con las palabras. No han sido elegidas por la poesía. Quizá esta afirmación esté demasiado influida por el sentir democrático de nuestro tiempo. Aunque así fuera creo que la poesía no está vetada a nadie. El nivel del poema dependerá del trabajo y de las capacidades del autor. Nunca pueden ser capacidades sobrenaturales sino muy humanas.
Sin embargo, me gusta la definición tomada de poco en poco…en cada uno de sus puntos. Cuando se parcela va ganando sentidos. Paradójicamente, se ensancha. Tiene cierto sabor a labor política pero sobre todo define toda una serie de opciones existenciales, estéticas, incluso éticas. Juega al deslumbramiento, a la abundancia y a la contradicción. Define una manera de mirar que es la del que elige la poesía: perdido en la luz. Elige no desviar la mirada. Elige no elegir, captarlo todo, no dejarse nada. Mirar con exceso de imágenes, vivir con un exceso de razones.
Sin embargo escribir poesía sí que supone elegir. Parece una labor de trillador que separa entre tanta luz, que concreta obligado por la página en blanco. Por eso esa sensación contradictoria que tiene el que escribe: cuanto más cerca se está de lo que se quiere escribir más lejos de lo que se querría decir.
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Septiembre 24, 2009 de sergiogomezgarcia
DIRÉ ALGO. AUNQUE SIEMPRE HAY QUIEN LO HA DICHO MEJOR. HABLARÉ SOBRE LO DICHO.
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